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lunes, 11 de enero de 2010

Le tangó

Cuenta Héctor Ángel Benedetti en su libro "Las mejores anécdotas del tango y otras curiosidades" que un día de junio de 1916 el compositor Juan de Dios Filiberto, a quien vemos a la derecha; se había sentado a probar uno de los tantos pianos del salón de ventas de Casa Breyer, la tradicional casa de música porteña. En determinado momento entró un anciano que se detuvo a escucharlo tocar sus tangos; el joven pianista continuó sin inmutarse. Transcurridos unos instantes, el desconocido hizo un comentario a un hombre que estaba a su lado, y se fue sin ocultar su emoción.

Cuando Filiberto terminó sus interpretaciones, le dijeron de quién se trataba: era un famoso músico francés que había venido al Colón a dirigir una ópera compuesta por él, llamada "Samson et Dalila".

Mientras tanto, el viejo Camille Saint-Saëns se alejaba por la vereda, despacio, conmovido.

Nunca sabremos exactamente lo que pensaba pero puedo intuir que le había gustado el tango.

martes, 10 de marzo de 2009

El cine del siglo XVII

Francesco Cavalli (1602-1676) está considerado como uno de los mejores compositores de ópera del Barroco medio italiano. Es el sucesor natural de Monteverdi, junto a su famoso rival Antonio Cesti.

La música de Cavalli es más suave y menos intensa que la de Monteverdi, estaba perfectamente acorde con la nueva concepción de la música que trataba de provocar emociones en el oyente (teoría de los afetti). La mayoría de sus óperas incluyen lamentos, cumpliendo su efecto melancólico no mediante ásperas disonancias o cambios violentos en la armonía, sino mediante la elocuencia de las melodías.

Pero sobre todo la época de Cavalli es el florecimiento de la ópera veneciana y el pasaje de la misma de ser un divertimento para unos pocos nobles, como lo había sido el "Orfeo" de Monteverdi, a ser un evento público en teatros pagos al que podía acceder la burguesía. Esa revolución marcó muchas cosas, desde el incremento de volumen sonoro (cambio de instrumentos, sonoridad) hasta el pensar la ópera como un discurso político, como "Las bodas de Fígaro" en el siglo siguiente o un divertimento.

Los teatros de ópera empezaron a rivalizar en las puestas, los efectos, los trajes y los decorados llegando a introducir efectos increíbles aún para nuestros estándares actuales. Era el espectáculo por excelencia del siglo XVII uniendo lo visual a lo narrativo y lo auditivo.

Para nosotros, que empezamos a acostumbrarnos a cines con pantallas de siete metros de altura y sonido envolvente digital tal vez sería terapéutico volver a gozar de espectáculos más artesanales.

Como muestra una entrevista al director de una puesta holandesa de The Nederlandse Opera de la obra de Cavalli, "Ercole amante", con una escenografía que me fascinó.

viernes, 6 de marzo de 2009

No quería un autógrafo

Daniel Barenboim se encontraba una noche comiendo en un restaurante y reparó que una mujer no dejaba de mirarlo. Al ver que ésta se levantaba y se dirigía hacia él, el músico pensó que lo habría reconocido y sacó una lapicera de su bolsillo dispuesto a firmarle un autógrafo.
Al llegar frente a Barenboim la la mujer le dice : "Disculpe, le importaría decirme el nombre del plato que está comiendo?".

Lamentablemente no pude averiguar qué estaba comiendo Barenboim.