Mostrando entradas con la etiqueta Mozart. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mozart. Mostrar todas las entradas

jueves, 19 de marzo de 2009

Revisitando a la reina de la noche

Algunas veces me pasa que vuelvo a ver, escuchar o leer algo que conozco mucho, después de un tiempo y consigo verlo con una perspectiva totalmente nueva. No sé qué lo produce, pero es una experiencia muy agradable ya que arroja nueva luz sobre algo familiar.
Me pasó últimamente al mirar este video de un ensayo de Patricia Petibon cantando la famosa aria de la reina de la noche de "Die Zauberflote" de W.A. Mozart.
Alejada del maquillaje, las luces y el vestuario de la puesta en escena el personaje, casi desaliñado, se me apareció de repente como una amante despechada, que llena de bronca le "canta las cuarenta" a su amado desdeñoso.
El extremo psicologismo musical de Mozart me sugiere tensión, enojo y hasta desesperación.
Pero al llegar al pasaje imposible del arpegio agudísimo, la amante despechada parece calmarse y por unos segundos se enamora de su propio canto, reconciliándose con la vida. No sé ,tal vez es la extrema relajación facial necesaria para emitir notas tan agudas o tal vez haya alguna intencionalidad en la música que estoy queriendo ver.
Toda la pieza pareciera estructurarse entre el despecho enojado que se ilumina por momentos con un material distinto y alegre como si ella misma estuviera empezando a arrepentirse de su enojo. Tal vez incluso a reírse de sí misma.
Cuando pienso eso me parece que toda el aria es terapéutica y nos muestra cómo conducirnos frente a las inevitables adversidades de la vida.
O incluso nos enseña a ver las cosas con una luz distinta y no sólo las arias de ópera que amamos.


miércoles, 21 de enero de 2009

Gente molesta

En cierta ocasión Wolfang Amadeus Mozart compuso un minuet en el que espcificaba once posibilidades distintas para catorce de los dieciséis compases y dos posibilidad para uno de los dos restantes. De este modo el minuet admitía dos por once elevado a la catorce (2 x 11 a la 14) variaciones, de las cuales sólo se ha interpretado un ínfima parte.

En una tesitura parecida, o tonalidad afín: el escritor francés Raymond Queneau escribió un libro en 1961, llamado Cent mille milliards de poemes que tenía diez páginas, con un soneto cada una. Las páginas del libro estaban cortadas de modo que se pudiera tomar un verso de cada soneto. Así, una vez escogido el primer verso, se podía elegir independientemente el segundo verso, luego el tercero y así. Qyueneau decía que absolutamente todos los diez a la catorce (10 a la 14) sonetos resultantes tenían sentido, pero lo más probable es que nadie se haya entretenido en comprobarlo.
Gracias a la tecnología podemos ver el experimento de Queneau en un formato más accesible que un libro con páginas recortadas.
Una versión de los sonetos de Queneau, otra versión con traducción al inglés, una medio cibernética y por último una versión con animación
La foto es un retrato múltiple del poeta.

miércoles, 20 de agosto de 2008

A última saudação do Mozart

Una obra incompleta es más interesante ? Qué es preferible, una obra sin terminar o una versión final realizada por alguien de muchísimo menos genio que el autor inicial ?
Algo así se nos presenta con el Réquiem de Wolfgang Amadeus Mozart. Indudablemente una de las obras más famosas de la historia de la música. Tal vez parte de su atractivo consiste en que no muestra una visión beatífica de la muerte sino por momentos una angustia y una tristeza infinitas. Será tal vez porque es la única misa de Requiem compuesta por un músico que sabía que se estaba muriendo en ese momento ?
En la forma tradicional de la misa de Réquiem existe un movimiento final llamado "Libera me", ausente de la versión de Mozart y completada por su discípulos Sussmayr bajo las indicaciones de la viuda del compositor.
Esta sección muchas veces era cantada en gregoriano, como el Gradual, pero como la intención original del Réquiem era la de usarse en un servicio religioso privado, podríamos concluir que falta el "Libera me, Domine, de morte aeterna ..."
Aparece entonces la figura de un ignoto compositor austríaco, Sigismund Ritter von Neukomm, que fuera discípulo de Michael Haydn y masón como Mozart. También fue amigo y colaborador de Franz Joseph y hacia 1809 conoció al político Tayllerand. Este le encomendó una misión diplomática, acompañanado al conde de Luxemburgo a la corte del emperador Joao VI en Rio de Janeiro, Brasil, destino exótico para nuestro nuevo personaje al que arribó cerca de 1816.
En 1821, en la festividad de Santa Cecilia se decide hacer en Rio de Janeiro una misa de Réquiem a la memoria de los músicos muertos ese año. Se ejecuta la obra de Mozart con el agregado del "Libera me" compuesto por Neukomm.
La obra al fin está terminada y suena por primera vez en una cálida noche de una ciudad impensada por su autor original.
El movimiento final de Réquiem de Mozart por el Brasil Ensamble.

jueves, 31 de julio de 2008

Músicas extremas

Una pregunta que hago a mis amigos y conocidos últimamente. Cuál es la música más triste que conocés ? Y la más alegre ?
Las respuestas son pocas, en general, aún mis amigos músicos suelen titubear al contestar.
Una triste muy repetida es el Adagio que no es de Albinoni, pero también se repiten algunas canciones en las que inevitablemente la letra juega su parte.
Una primera respuesta, podría ser, para mí; la siguiente.

La música más triste, "Les Pleurs" de Monsieur de Sainte Colombe para viola da gamba sola, por Jordi Savall. Una escena de la película "Tous les matins du monde", donde el músico viudo añora a su mujer muerta y cree verla al tocar. O realmente algo o alguien lo visita ?



La música más alegre, la Obertura de "Le Nozze di Figaro" de Wolfgang Amadeus Mozart, en versión de Neville Marriner y The Academy of St Martin in the fields. Alguien alguna vez la describió como una explosión de burbujas de colores.

Y para ustedes, cuáles son las músicas más tristes y más alegres que conocen ?