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lunes, 14 de septiembre de 2009

Consort de violines

Carleen Hutchins fue una mujer luthier que dedicó toda su vida a estudiar la acústica de la familia de los violines. En los años 50 y 60, el pico de su carrera, era inusual ver a una mujer luthier. Pero mucho más inusuales fueron sus objetivos artísticos. No sólo pretendió emular la destreza de los maestros antiguos estudiando a fondo la acústica del instrumento sino que llegó a replantearse por completo lo que debería ser y es un violín.
El proceso la llevó a diseñar y construir una familia totalmente nueva de violines. Ocho instrumentos proporcionales en tamaño y altura conocida como el Octeto de violines.
Esta nueva familia de violines, aparentemente no sólo extiende el rango de la familia tradicional sino que corrige los desbalanceos acústicos preexistentes y conocidos. Mantendría el timbre de un violín por más de siete octavas.

No puedo evitar pensar en los consorts de violas da gamba como antecedente de las ideas de la genial Carleen Hutchins. En rigor de verdad, en el Renacimiento, se intentó construir familias de todos los instrumentos que imitaran los rangos de las voces humanas.
Así existieron hasta el alto barroco, violines tenores, violoncellos piccolos da spalla, violettas y violines piccolos.
Pero fueron borrados del mapa por la adopción del cuarteto de cuerdas clásico. Algo parecido sucedió con la adopción del temperamento igual que eliminó los sabores y olores particulares de cada escala.

El Hutchins Consort, octeto de violines interpreta primero una pieza llamada Ozark que imagino de extracción oriental y el Summertime de George Gershwin.







El octeto desplegado. Quiero uno !!

lunes, 21 de julio de 2008

Suite de suites

Las seis suites de Bach para violoncello solo. Otro cosmos minimal que se despliega de a poco.
Hace mucho leí en una revista de música un reportaje al chelista Mischa Maisky que contaba que su hermano mayor le regaló la partitura de las suites y le djo que tenía toda la vida para aprender a tocarlas.
Para la época las suites son revolucionarias. El cello era un instrumento poco usado fuera de Italia como instrumento solista y la suite instrumental de danzas era patrimonio exclusivo de la viola da gamba en países como Francia y Alemania. Uno de los músicos a los que Bach más estudió, Buxtehude, escribió varias sonatas para violín y viola da gamba y no para violín y cello.
Las suites para cello poseen una forma prestada de la literatura de otro instrumento que ya empezaba a ser crepuscular y alumbran magistralmente el amanecer del violoncello.
Algunos violagambistas sin embargo han reclamado las suites para sí y las tocan transcriptas con un resultado distinto pero muy satisfactorio.

En la época una suite de danzas muy comúnmente podía tener seis movimientos; un preludio, una alemande seguida de una courante; luego una melancólica sarabande, un menuet o gavotte y por último una veloz gigue.
Pero Bach compuso seis suites de sies movimientos cada una. Para una persona tan de su época; obsesionada con toda clase de simbolismos, como Bach, eso nos debería llamar la atención.
A lo mejor la idea del autor es que las seis suites en conjunto sean a su vez una mega suite, donde la primera oficia de preludio, la segunda de alemande y así.
Cabría realizar el análisis, yo no lo hice; de ver si cada suite se corresponde en carácter con el habitual de cada movimiento.
Vaya pues, el preludio del preludio en versión de Mischa Maisky.