domingo, 26 de marzo de 2017

Idus de Marzo

Lo que es más extraordinario aún es que un vidente le había advertido del grave peligro que le amenazaba en los idus de marzo, y ese día cuando iba al Senado, Julio César encontró al vidente y riendo le dijo: «Los idus de marzo ya han llegado»; a lo que el vidente contestó compasivamente: «Sí, pero aún no han acabado».
Plutarco


Marzo de 2017 está siendo un mes ominoso para la Argentina, mi país. Por primera vez en la historia un gobierno de derecha, o mejor dicho de corte neoliberal en lo económico y conservador en lo político; ha llegado al poder sin la ayuda ilegal de un golpe organizado por las Fueras Armadas.  Lo ha hecho en cambio, aliado con el mundo empresarial tanto financiero como multinacional y el sector agrícola ganadera mutado a la partir de la vetusta oligarquía tradicional en un monocultivo sojero y alimenticio.
Tal vez se parezca el gobierno actual a la situación previa al primer golpe militar, el de Uriburu en 1930; situación donde el poder conservador se apuntalaba con las empresas de la época, los dueños de las tierras, las vacas y las ovejas. Más un siglo después seguimos siendo un país que desprecia los recursos humanos del mismo y se dedica a producir materias primas para que las clases altas puedan comprar productos industriales de importación muchas veces realizados con nuestras propias materias primas. Y las clases medias y bajas se conforman con los productos de segunda calidad de China o Taiwán. El desarrollo industrial, la elaboración nacional de nuestros insumos, la investigación tecnológica, todo eso te lo debo.
Dos marchas gigantes anti oficialistas arrojan sobre el tapete temas candentes de nuestra sociedad,  la de los docentes y la del 24 de Marzo.
La educación pública gratuita y de excelencia es un deber de cualquier estado democrático al que los ciudadanos no debiéramos jamás renunciar.  Pero claro, como siempre el problema es el vil metal. Según el gobierno actual, el anterior, un peronismo devenido kirchnerismo, le dejó un país en bancarrota por lo que se le hace imposible ajustar las paritarias de los sueldos de los docentes públicos a las pretensiones de los gremialistas que tratan de acercarse lo más posible a los salvajes índices de inflación.  Es bastante cierto que la economía argentina está es un estado desastroso y que las arcas públicas no dan abasto para satisfacer dicha demanda. Pero sí lo están para condonar retenciones a sectores muy favorecidos como los latifundios agrarios ?  O para no gravar la renta financiera de los bancos multinacionales, que desde hace más de una década ven crecer sostenidamente sus ganancias que por supuesto se remiten a sus casas matrices ? O para seguir eximiendo al Poder Judicial, cada vez menos indendiente del odiado Impuesto a las Ganancias.
Pero el problema va mucho más allá de un simple arqueo de caja. Tiene que ver en mi modesta opinión en qué tipo de sociedad queremos tener. Hay profesiones, a mi juicio que son inmensamente valorables, el bombero es el que te salva, el médico es el que cura, el payaso es el que te hace reír y el maestro es el que te educa de niño.  Ni hablar de otras profesiones, el militar que te mata, el policía que te reprime o el político que legisla en contra tuyo.  Pero esas profesiones valorables, oh casualidad ! son de las peor pagas en muestra sociedad.
Que un gerente de banco gane diez veces más que un maestro de primaria es una muestra clara de la perversión del capitalismo, pero poco o nada se puede hacer en contra de eso ya que se mueve dentro del ámbito estrictamente privado. Pero que un diputado o senador gane más de diez veces más que un maestro es una perversión espantosa del sistema democrático y nos compete a todos ya que no debemos olvidar que los políticos en ejercicio son servidores públicos.
Repetiré hasta el hartazgo el concepto de servidor público,  los gobernantes de turno son servidores públicos de todos los ciudadanos y la diferencia entre el simpático barrendero pelado de mi barrio y el presidente de la Nación es cuantitativa y no cualitativa.  Por lo tanto es una distorsión abyecta que los servidores públicos de una clase, que no brilla demasiado por sus logros, ganen tanto más que otros que lo necesitan. No sé si lo merecen pero eso es otro tema.
Además la insoslayable transparencia de todo servidor público es una exigencia que la sociedad toda debiera tener con nuestros gobernantes. La clase política está llena de imputados, procesados, sospechados e incluso condenados por un sinfín de delitos políticos y económicos. En otros países, Islandia por ejemplo, la ciudadanía obligó al primer ministro a renunciar por el caso de Panamá Papers que salpica al presidente actual también y a nadie parece importarle mucho. Evidentemente tenemos que elevar mucho la vara moral para con nuestros representantes y también para con nosotros mismos.
En este país hubo no uno, sino dos atentados terroristas mucho antes de que se convirtiera en una nefasta moda global y al día de hoy nada sabemos de quienes fueron sus responsables.  Tal vez algo sí sabemos, los sucesivos gobiernos han sido por lo menos cómplices de encubrimiento de esos crímenes aberrantes que nada han hecho para esclarecerlos.
Pero volviendo a la marcha de los docentes, por supuesto algunos tratan  de convertirla en una manifestación a favor del gobierno anterior y en contra del actual. Por supuesto que algunos exacerbados muestran helicópteros como sugerencia de traslado express por fuera de la Casa Rosada.  La politización y manipulación de reclamos sociales no es nuevo y siempre sucedió. Y los exabruptos son condenables ya que nuestra democracia sigue siendo endeble e infantil aunque ronde la cuarentena.  Pero que todo ese ruido no nos distraiga del problema real que consiste en qué tipo de papel y valoración queremos que tenga la educación en nuestra sociedad independientemente de los problemas ecónomicos circunstanciales.  Tal vez al poder le guste que existan nuevas generaciones de ignorantes cada vez más estúpidos; no nos olvidemos que un imbécil es el votante y el consumidor perfecto; vota a quien querramos y compra lo que le vendemos.
El otro tema que nos atraviesa en los Idus  de Marzo son los años 70 y la dictadura militar.
Se ha hecho hincapié en el tema del número de desaparecidos y decir que fueron 30.000 es una bandera de un sector y decir que sólo fueron unos 9.000 una bandera del otro.
Un asesino si mata a uno o a diez millones sigue siendo un asesino. La cantidad es en todo caso un agravante terrible.  Es verdad que el informe “Nunca Más” contabiliza poco menos de 9.000 casos de asesinatos.  Pero fue realizado a mediados de los 80 cuando los militares todavía conservaban mucho poder estaban indignados por estar fuera del poder.  Hubo no uno sino dos intentos de golpe militar, los “carapintadas”  e incluso en una fecha mucho más reciente se sospecha del asesinato de un testigo clave en sus juicios como lo fue López.  Por eso es más que probable que la cifra fuera muy minimizada, casos de gente que no se atrevía a denunciar, por miedo a represalias, casos que desconocemos porque no hubo ningún familiar sobreviviente o casos de gente tan castigada que nunca hizo nada.  Por otro lado nunca, repito nunca, la dictadura argentina desclasificó sus archivos y no sabemos su propia contabilización, que como prolijos filonazis que era, seguramente habrán llevado.  Sin embargo existen documentos de origen chileno desclasificados por los EEUU que indican que hacia 1978 llevaban computados 22.000 desaparecidos.  Faltaban cinco años más por lo que es muy probable que se llegue a la cifra de 30.000 o incluso se la supere.
También el hecho de insistir en los 8.000 es peligroso porque es un primer pasito a desestimar o minimizar el horror del hecho y también se trata de desclasificarlo como genocidio. No soy un experto en Derecho Internacional pero creo que la definición de genocidio se basa en un plan sistemático de exterminio y no en una cifra determinada.
Por último el agravante principal y que nadie parece recordar es que el que cometió los asesinatos fue el Estado, el que debería ser garante de la seguridad de sus ciudadanos. La indefensión y la impunidad del horror de ejercer persecuciones desde el Estado son un agravante a mi juicio mucho más terrible que mil o dos mil muertos más o menos.
También es importante destacar la participación civil en los asesinatos de los 70 de la sociedad civil; el empresario que se aliaba con los milicos para deshacerse conveniente de los empleados gremialistas conflictivos, pienso en Los Blaquier, los Ledesma, los Navajas Artaza etc etc.  Pero como siguen siendo parte de la clase dominante económica argentina se pueden aliar siempre con el poder de turno y mucho más con el actual de neto corte liberal y conservador.
Existe responsabilidad que incluye también a las organizaciones terroristas. El ERP, Montoneros y otras fueron organizaciones armadas que también cometieron asesinatos en sus intentos de hacerse con el poder o de realizar la tan soñada revolución. Dicha revolución extrañamente teñida en el caso de Montoneros de peronismo y cristianismo tercermundista.
Pero no no olvidemos que Perón al volver al país organizó la derecha peronista con monstruos como Osinde y Bidegain y luego se apoyó en uno de los personajes más siniestros de nuestra historia, López Rega.  Es innegable que Perón sabía de la triple AAA y que hasta haya sido una creación de él puesta en practica por su nefasto ministro.  La AAA fue el huevo de la serpiente y cuando el Proceso de Reorganización Nacional empezó su tarea de exterminio, el aparato de exterminio ya estaba montado armado y funcionando aceitadamente.
Hasta cuándo la sociedad argentina en general y el peronismo en particular seguirán negando lo innegable ?  Se nos van muriendo los testigos cruciales,  López Rega en Suiza, Leonardo Favio.
Porqué ningún fiscal de la Nación tienen los huevos suficientes para convocar a Comodoro Py a Firmenich y sobre todo a Isabelita Martinez de Perón ?
Pero claro, la “omertá” justicialista grafitea el centro de la ciudad con “No se jode con Perón”.
A las vacas sagradas a veces hay que matarlas para comerlas.

Los idus de marzo todavía no han terminado.


jueves, 26 de enero de 2017

Contra las redes

Es bastante probable que en el lapso de nuestras vidas veamos una tendencia cibernética bastante inquietante.
¿Nunca les pasó que entraron a buscar un producto que querían comprar en la web y durante varios días con posterioridad al entrar a su mail aparecen avisos del mismo producto, al entrar a su Facebook aparecen posts comerciales de lo mismo e incluso reciben un par de mails ofreciendo el mismo producto?  Lo mismo pasa para un viaje de vacaciones cuando reciben miríadas de ofertas para el lugar que buscaron sólo una vez. Todo eso lo hacen algoritmos dentro de la red que buscan todo el tiempo construir un perfil de consumidor lo más acertado posible a los efectos de maximizar las ventas y las ganancias. Nosotros no nos damos cuenta pero la información sobre nosotros mismos que tan alegremente difundimos en la WWW (que nos interesa comprar un nuevo smart phone Samsung o que nos gustaría ir una semanita a Buzios) vale mucho dinero y es vendida y traficada en la red a nuestras espaldas.


Pero la cosa se pone aún peor ya que estos algoritmos de las redes, residentes en las nubes inaccesibles de granjas de servidores  (ya suena como un Olimpo informático postmoderno)  son cada vez más inteligentes y pueden no sólo anticipar nuestros deseos sino también llegar a saber más de nosotros que nosotros mismos.
Cito textualmente al libro de Yuval Noah Harari, "Homo Deus"  del año 2016, que trata sobre nuestros futuros posibles como especie humana o post humana.
"Un estudio reciente encargado por la némesis de Google, Facebook, ha indicado que ya en la actualidad el algoritmo de Facebook es un mejor juez de las personalidades y disposiciones humanas incluso que los amigos, familiares y cónyuges. El estudio se realizó con 86.220 voluntarios que tienen una cuenta de Facebook y que completaron
un cuestionario de de personalidad compuesto por 100 puntos. El algoritmo de Facebook predecía las respuestas de los voluntarios basándose en sus "me gusta" de Facebook; qué páginas web, imágenes y videos destacaban con la opción "me gusta". Las predicciones del algoritmo se compararon con las de los compañeros de trabajo, amigos, familiares y cónyuges. De manera sorprendente, el algoritmo necesitó un conjunto de sólo 10 "me gusta" para superar las predicciones de los compañeros de trabajo. Necesitó 70 "me gusta" para superar las de los amigos, 150 para superar las de los familiares y 300 para hacerlo mejor que los cónyuges . en otras palabras, si el lector ha pulsado 300 veces "me gusta" en su cuenta de Facebook ¡el algoritmo de Facebook puede predecir sus opiniones y deseos mejor que su esposo o esposa!
De hecho en algunos ámbitos, el algoritmo de Facebook lo hacía mejor que la propia persona. Se pidió a los participantes que evaluaran cosas tales como su nivel de uso de drogas o el tamaño de sus redes sociales. Sus juicios fueron menos precisos que los del algoritmo. La investigación concluye con la siguiente predicción (que hicieron los autores humanos del artículo, no el algoritmo de Facebook): " La gente podría abandonar sus propios juicios psicológicos y fiarse de los ordenadores en la toma de decisiones importantes en la vida, como elegir actividades, carreras o incluso parejas. Es posible que estas decisiones guiadas por los datos mejoren la vida de las personas".
Con una nota más siniestra, el mismo estudio implica que en las próximas elecciones presidenciales Facebook podría conocer no solo las opiniones políticas de decenas de millones de estadounidenses, sino también quiénes de ellos son los trascendentales votantes que cambiarán su voto, y en qué sentido lo harán. Facebook podría decirnos que en Oklahoma la carrera entre republicanos y demócratas es particularmente reñida, Facebook podría identificar a 32.417 votantes que todavía no han decidido a quién votar, y Facebook podría determinar qué es lo que cada candidato necesita decir para inclinar la balanza. ¿Cómo podría Facebook obtener esos datos políticos inestimables?
Se los proporcionamos gratis.
En el apogeo del imperialismo europeo, conquistadores y mercaderes compraban islas y países enteros a cambio de cuentas de colores. En el siglo XXI, nuestros datos personales son probablemente el recurtso más valioso que la mayoría de los humanos aún pueden ofrecer, y los estamos cediendo a los gigantes tecnológicos a cambio de servicios de correo electrónico y divertidos videos de gatitos."

Sin palabras.

jueves, 19 de enero de 2017

Las palabras y los mitos

Leyendo un libro de Mircea Eliade sobre mitología, publicado el año que yo nací, hace ya mucho tiempo; encuentro la visión cosmológica de los polinesios. Para los polinesios primitivos no existía en los comienzos nada más que las aguas y las tinieblas, recuerden el principio del Génesis bíblico; y la más que improbable posibilidad de algún contacto entre pastores hebreos y marineros polinesios hace 3500 años.


Entonces, según el mito, Io el Dios supremo, separó las aguas con la fuerza del pensamiento y de sus palabras, y creó el Cielo y la Tierra. DijoQue las Aguas se separen, que los Cielos se formen, que la tierra se haga”.  Estas palabras de Io, que sería una especie de Jehová tatuado je je , gracias a las cuales el mundo entra en existencia son palabras creadoras, cargadas de poder sagrado. También los hombres las pronuncian en cuanta circunstancia hay algo que hacer o que crear.  Se repiten en el rito de la fecundación de una mujer estéril, en el rito de curación del cuerpo y del espíritu y también en ocasión de la muerte, de la guerra y de los relatos genealógicos. También las palabras sagradas se utilizan para inspirar a los que componen cantos y poesía. Este rito, que tiene por objeto esparcir la luz y la alegría, reproduce las palabras de las que Io el Dios supremo se sirvió para vencer y disipar las tinieblas.
            Por lo tanto las palabras sagradas de la divinidad crearon la realidad y el rito cosmogónico humano que las repite o rememora altera para bien o directamente crea su propia realidad cotidiana.  Claramente en los genes de nuestra especie descendiente de homínidos de la sabana que se juntaban alrededor de un fuego; nos gusta mucho la palabra y que nos cuenten historias. Eso es válido tanto para un judío jasídico que busca los nombres ocultos de dios, para un pescador cretense que narra las hazañas de Odiseo, para un niño contemporáneo que escucha un cuento narrado por su madre o para un adulto que va al cine.
            El problema fue tal vez la pérdida de sacralidad de la palabra creadora. Cuando la palabra se hizo banal, dejó de ser parte de un ritual que rememoraba la creación de las cosas y se transformó en un mero relato. Relato que compite con infinidad de otros relatos por acaparar la atención de los seres humanos y el espacio perceptivo de nuestra realidad termina siendo, en un sentido más estricto, el campo de batalla de discursos de poder contrapuestos que todo el tiempo tratan de convencernos o que incluso hablan por nosotros.  No hablamos, somos hablados por los discursos de poder que pretenden todo el tiempo crear una realidad desde una palabra desvirtuada ya sea desde un diario, desde la la televisión o desde una charla común.  Si yo digo “el gobierno anterior fue una manga de corruptos ladrones” no estoy hablando yo sino un conjunto de medios que todos conocemos. Y si digo “el peronismo fue lo mejor que le pasó al país” estoy siendo hablado por la mitología del Paraíso Perdido, el primer gobierno de Perón, que dicha ideología implantó en las clases trabajadoras.   Todos estos discursos funcionan independientemente del valor de verdad de sus aseveraciones. Desde una óptica más sistémica no son otra cosa que memes poderosos.  Pero ese es otro tema.
            Resulta por lo tanto casi imposible distinguir una realidad inmanente detrás del inmenso palabrerío de los discursos de poder que colonizan nuestras mentes a toda hora. Lo cual nos lleva a un espacio de realidad contemporánea totalmente  epistemológica. ¿Cómo sé lo que sé?  ¿Lo sé por mí mismo o porque otros lo saben? ¿Cómo sé que algo es verdad?  ¿Por qué otros lo dicen, y si es así cómo los valido?  La red de discursos de poder genera un espacio epistemológico indescifrable sólo con la creencia o incluso la fe, sensaciones emocionales bastante alejadas del rigor científico.


            Pero volviendo a la palabra sagrada ya presente en los mitos cosmogónicos polinesios y en tantas otras mitologías del mundo, sobre todo las chamánicas y ritualistas; quiero enfocarme ene el punto que las palabras rituales también se usaban como invocación de inspiración a los creadores de música y poesía.
Para las mitologías “primitivas” la cosmogonía es el modelo ejemplar de toda especie de hacer, no sólo porque el Cosmos es el arquetipo ideal a la vez de toda situación creadora y de toda creación; sino también porque el Cosmos es una obra divina; estando por lo tanto santificado en su propia estructura. Por extensión todo lo que es perfecto, pleno, armonioso, en suma todo lo que esta “cosmificado”, todo lo que se parece a un Cosmos, es sagrado.  Por lo tanto hacer bien algo, obrar, construir, crear, componer, todo lo que lleva algo de la nada a la existencia, a lo que se le da “vida”, se le confiere un parecido al organismo armonioso perfecto y sagrado por excelencia; el Cosmos. Ya que el Cosmos, es la obra ejemplar de los seres divinos, su obra maestra. Entonces, dentro de esta visión mitológica y cosmogónica primitiva,  toda producción artística es sagrada ya que remeda la creación del mundo.
            Pero entonces vino la transición al Neolítico, la agricultura, las ciudades y las grandes religiones. Y en una de ellas, el judeo-cristianismo que moldeó, querramos o no, a todo Occidente; existe un personaje que remeda al revés las palabras sagradas de la Creación.  El primer arcángel, el preferido del Creador era el que llevaba su primera creación ex nihilo, la luz. “Fiat Lux”.  El portador de la luz en latín es Lucifer. Y este arcángel quiso crear él también. Repetir el ritual de las palabras sagradas y santificar su creación. “Jehová vio su obra y la halló buena”. Lucifer quiso poder decir lo mismo siendo tal vez el antecedente mitológico de todos los artistas. Pero el creador ya no permitía el uso de la palabra, ya no estaba santificada o en el mejor de los casos era propiedad exclusiva de un celoso demiurgo. Ya sabemos cómo termina el que debiera ser el santo patrono de todos los músicos, los pintores, los escultores y los poetas.


            Deforestemos pues nuestras mentes de las malezas externas de palabras de discursos de poder y defendamos el acto creativo y alegre como una  pequeña revolución individual hacia nuestro entorno.

            Quién sabe, a lo mejor terminamos creando nuevos y mejores mitos.


miércoles, 14 de diciembre de 2016

Amanece en la casa de té

Hace ya muchos años escribí una novela que fui enviando por correo, capítulo a capítulo, a una ex novia para reconquistarla. Una de las ideas que obsesionaban al protagonista era la metáfora sufi de que la vida es como despertarse en medio de la noche para emprender un viaje. Está oscuro y hace frío y sin embargo uno debe partir. Suponemos que estamos viajando en una caravana con destino incierto por la Ruta de la Seda.
Pero empieza a clarear y la aurora, la de los rosados dedos como decían los griegos, empieza a hacerse notar. Al amanecer se llega a la casa de té y según los sufíes termina el viaje espiritual con la iluminación.


Mucho pero mucho tiempo después, leo en una compilación de escritores, la mayoría franceses, del grupo OuLIPO la siguiente frase de Hervé Le Tellier: "Pienso en que levantarse por la noche y habituar los ojos a la penumbra podría ser una definición de la vida.

Pero ¡claro!  Coinciden las ideas. Cada uno de nosotros es arrojado a un mundo que no conoce y su consciencia trata desesperadamente, aunque lo neguemos toda la vida, de entender ese absurdo incongruente que llamamos realidad.  Despertamos sin saber dónde estamos en medio de la oscuridad. Tratamos entonces de habituar nuestra mirada a las sombras sabiendo que además debemos partir. Muy de a poco nos acostumbramos a la oscuridad o tal vez sea porque empieza a clarear un poco. Pero ha pasado mucho tiempo y ya hemos recorrido casi toda nuestra vida. Sufrimos, lloramos reímos, amamos y fuimos amados, nuestro corazón se partió y se zurció mil veces.
Y todo el tiempo tratamos de habituar nuestros ojos a la penumbra.
Pero llega el final.
¿Será que la muerte es el amanecer?  ¿La famosa luz al final del túnel?
Para los que organizan su oscuridad con ficciones teleológicas como los dioses que proponen las religiones esa idea claramente funciona. Pero los ateos acérrimos como yo, a los que incluso la noción de que la velocidad de la luz sea una constante en todo un universo les parece una hipótesis exagerada;  no alcanzaría.  La muerte no es una casa de té donde descansar al amanecer.

Pero sí es la idea que debe realzar todo el viaje. Es la herramienta para poder habituar nuestros lagañosos ojos a la oscuridad a la que somos arrojados. Cada instante del presente es valioso y es lo único que tenemos. Y si podemos llegar la casa de té sabiendo que no nos arrepentimos de nada, que no nos quedamos con las ganas de tantas cosas, que el miedo no pudo finalmente vencernos, que dimos un portazo o un grito alguna vez, que reímos hasta el dolor de estómago muchas más veces y que no importa cuán roto haya estado nuestro corazón siempre volvimos a florecer con él en el amor.

Entonces claro, podremos habituar más fácilmente nuestros ojos a la oscuridad sabiendo que cada vez nos acercamos más al amanecer.

viernes, 6 de marzo de 2015

Diferencias



Un músico se sienta frente a un atril en silencio y observa la partitura que tiene delante. El compositor la escribió y tuvo en su cabeza y en su corazón una música que trató de plasmar en papel. El músico sabe o intuye que lo que tocará deberá aproximarse a esa idea. Pero además de sus posibilidades o imposibilidades, esa diferencia existe. La música, que debería ser siempre más interesante que el silencio, se concreta dentro del espacio de esa diferencia.

Un escultor apronta sus herramientas en el silencio de su taller. Ha tenido la noche anterior una idea para una obra nueva que le parece fantástica. El escultor sabe o intuye que su trabajo en el taller deberá aproximarse a esa idea. Pero además de sus posibilidades o imposibilidades, la diferencia entre la obra terminada y su idea existe. El arte, que debería ser siempre más interesante que las palabras, se concreta dentro del espacio de esa diferencia.

Un hombre se despierta al amanecer y observa a su mujer dormida en silencio. En su cabeza y su corazón siente una ternura que tal vez sólo la música o el arte podrían describir. Pero ese hombre sabe o intuye que el amor que experimenta es distinto del que siente la mujer. Nunca dos amores son iguales, nunca dos amores son de magnitudes exactamente equivalentes. Además de sus posibilidades o imposibilidades, esa diferencia existe. El amor, que debería ser siempre más interesante que la soledad, se debería concretar dentro del espacio de esa diferencia.

Debería ?

miércoles, 11 de febrero de 2015

Corrimientos Artísticos

El arte tal como lo conocemos los humanos no tiene una funcionalidad definida. Los artistas ganan dinero con su arte pero pareciera ser más la excepción que la norma y existen además infinidad de ocupaciones mucho más lucrativas. También satisfacen su necesidad de expresión a la vez que desarrollan su creatividad. Pero perdonen mi escepticismo, lo que logran no es mucho más que una satisfacción pasajera que puede o no verse reforzada en el ego por eventuales opiniones favorables de los demás.

En mi humilde opinión la práctica artística, que me parece un término mucho mas real que el pomposo Arte; empieza a adquirir algún sentido desde lo lúdico y lo hedonista. Cuando se busca el disfrute por el disfrute mismo, cuando se juega como los niños cuando se realiza algo artístico es cuando me parece que se obtiene una satisfacción mayor y se encuentra algo parecido a un sentido.  Pero nunca nos alejamos demasiado de una idea centrada en lo subjetivo y puede terminar no siendo demasiado diferente de una masturbación con accesorios.
Tomemos por ejemplo el caso de la música. Para algunos científicos, notoriamente Stephen Pinker; no tiene ninguna necesidad evolutiva. Es como un subproducto de algo que no se usó y terminó en algo completamente diferente. La evolución biológica y la cultura humana tienen varios ejemplos de resultados similares. Para otros investigadores en cambio, como Stephen Mithen autor de "Los neardentales cantaban rap", la música y más específicamente el canto, fue una evolución indispensable en el arduo camino hasta hacernos humanos. Según este autor el lenguaje hablado no sería más que una derivación del canto. En un principio nuestro antepasados homínidos empezaron a entonar sonidos que reflejaban emociones, "protocanciones", como ira, miedo, alerta o alegría; que luego fueron derivando hacia el lenguaje hablado. Recordemos que incluso algunas culturas mal llamadas primitivas, como la guaraní, basaban todo su conocimiento transmitible en canciones (canciones para aprender a cazar, para aprender a amamantar un hijo, etc. )



Algo de eso puede haberse transmitido a través de los siglos hacia los convencionalismos musicales que se hicieron comunes a partir del barroco, como la sexta ascendente como idea de súplica, una segunda como ira o las repeticiones de frases como eco.

En nuestra época contemporánea, como bien señala Pascal Quignard, la música ha perdido importancia. Nunca escuchamos tanta música como ahora. Escuchamos música mientras viajamos en auto o en transporte publico, mientras cenamos, mientras trabajamos, en el ascensor, en la sala de espera del consultorio, pero nunca le prestamos la atención que se merece. Hemos perdido casi completamente la idea de escucha "activa" de la música. En mi adolescencia, recuerdo que salía el nuevo vinilo de Pink Floyd o quienquiera fuese y yo me derrumbaba en mi sillón favorito a escuchar entero muy atentamente, con la única interrupción posible de dar vuelta el LP. Hoy en día, aún colegas músicos de mi edad me cuentan que les cuesta escuchar un CD entero sin levantarse del sillón. 

Hemos tenido un corrimiento de la música hacia un lugar no muy deseable. La escucha de música ha dejado de ser una manifestación casi sagrada de atención para convertirse en un lastimoso "wallpaper" de la vida cotidiana.

Si a es le sumamos la decreciente calidad en los medios de reproducción, (el MP3 no es tan bueno no me
jodan) ya que escuchamos no en equipos HI-FI sino en parlantes de computadora, en auriculares de iPods o en lo baffles de un auto el panorama es desolador. También la competencia con el ambiente circundante hace que todo lo que s graba aproveche todo el ancho de banda posible, es decir todo se graba y se escucha lo más fuerte posible, aun la música clásica o acústica. Hay que ganarle al ruido del tráfico, a la conversación a nuestro lado en el subte, al ruido omnipresente del mundo.

Les dejo una idea más sobre el tema; es medio intuitiva pero creo no estar demasiado lejos de la verdad. El 99.99% de la música que se graba, se publicita, se vende y se escucha en este planeta está confeccionada con cinco instrumentos o elementos básicos, voz, bajo electrico, guitarra electrica, batería y una computadora. Existen aproximadamente unos dos mil instrumentos musicales, entre clásicos, folclóricos, étnicos, antiguos, experimentales, etc. Todo esto redunda en un achatamiento cultural impresionante.


En otras prácticas artísticas no musicales, como por ejemplo el arte plástico contemporáneo; también se evidencian corrimientos. Algunos son muy deseables como el acento en lo lúdico que propone el artista brasileño Ernesto Neto en su obra O Bicho suspenso na paisagem. Esta obra aparte de experimentarse como un gigantesco espacio de juego también tiene un sesgo insoslayable de participación colectiva.


También podemos decir que la inmensa mayoría del arte conceptual, de Duchamp hasta el presente, consiste en un fuerte corrimiento de las artes plásticas hacia lo literario.Cada vez más un discurso, un relato tiene que explicar o sostener una obra de arte contemporáneo. Por supuesto que toda explicación siempre es bienvenida para la degustación de un obra artística. Si me explican el episodio de la mitología griega donde Teseo abandona a Ariadna en una isla y se encuentra con Dionisios, voy a entender mejor el hermoso cuadro de Tiziano,  pero en el arte contemporáneo pareciera que hemos llegado a un punto donde sin el relato que lo sustente la obra no ni siquiera abordable desde la sención pura. 

En nuestro días la obra de arte contemporáneo se recorre, como en la instalaciones, se huele, se degusta y se transpira.  Existe pues un corrimiento hacia lo literario en el discurso del arte conceptual y un corrimiento un poco más difuso hacia uan cierta sinestesia o ampliación de los sentidos para el que ya no solamente observa la obra.

En el teatro también podemos observar corrimientos hacia lo colectivo, lo sociológico / político y hasta interesantes observaciones cuasi filosóficas sobre la percepción. (La fura del Baus en un espectáculo dividía al auditorio con una pared donde proyectaba filmaciones falsas a cada mitad sobre lo que estaba pasando en el otro lado).

Por último la pintura clásica en su funcionalidad primaria, ser una mímesis siempre imperfecta de la realidad, se ha corrido hacia la fotografía; lo cual constituye una ampliación del espacio de libertad del hecho pictórico que las otras artes tal vez no han tenido en la modernidad.


Una pequeña postdata política.
No solamente en las prácticas artísticas encontramos corrimientos o deslizamientos en esta postmodernidad borrosa que nos toca vivir. En el ámbito ideológico / político también detecto un deslizamiento hacia otras áreas del espectro humano de posibilidades. Muchas de las adhesiones políticas o ideológicas actuales están teñidas de emocionalidad e incluso de sentimientos de creencia de tipo religioso.
Uno ya no sabe que un determinado político tiene una propuesta de gobierno que le agrade, simplemente cree en él.  Nuestro universo político es un puro ámbito de desarrollo emocional ya sea por fanatismos cuasi religiosos o por odios irracionales. Se cree en un gobierno o en una oposición casi de la misma manera que se cree en un dios o en otro o se descree de todos.  
Otro corrimiento posible, empleado muy astutamente por partidos de derecha, es correr la adhesión político / ideológica hacia un producto de marketing facilmente distribuible y vendible. El politico se vende como si fuera un producto, con asesores de imagen, de discurso, con encuestas de opinión y asesores que terminan determinando toda su gestión, tanto en lo electoral como cuando se accede al poder. 
Conste que ni siquiera estoy mencionando el inmenso poder de los medios de comunicación y de la televisón, que como diría Jerry Mander bastardea y destruye todos los contenidos que propaga. De lo anterior deducimos que uno termina creyendo  que un determinado candidato "nos va a salvar" porque nos parece honesto, aparece en la pantalla como alguien mesurado con un lindo traje y nos seduce desde lo emocional.  
De forma similar nos movemos por los sentimientos opuestos hacia los oficialismos u oposiciones que no nos gustan y nos encerramos en fanatismos descalificadores que entorpecen cada vez más el ya difícil diálogo. Se vota "en contra de" e incluso figuras de la constelación política que supuestamente están en las antípodas ideológicas marchan juntas unidas por el rencor en contra de algo o alguien. La emocionalidad termina ganando a la ideología.  Será que las ideas ya no nos sirven ? Será que vivimos en una sociedad cada vez más alejada de la razón y el pensamiento ? Será que nuestras pulsiones emocionales más básicas y primitivas nos gobiernan mucho más de lo que estamos dispuestos a admitir ?

martes, 10 de febrero de 2015

La voz de dios y la otra

Algunas contadas veces, cuando pierdo de vista mi ateísmo, se me ocurre pensar que si dios existiera o existiese, debería tener una hermosa voz.
La voz de dios sería entonces muy pero muy parecida a la de Leonard Cohen.
You got me singing - Leonard Cohen

Y la voz del diablo ?
Obviamente sería la de Tom Waits.
Hold on - Tom Waits

Ahí es cuando me doy cuenta de lo parecidas que son.