lunes, 28 de junio de 2010

El camino del nirvana

Hace varios años, un amigo me regaló para mi cumpleaños un disco de música que yo no conocía en absoluto. Se llamaba "Nirvana Road" (El camino del Nirvana) de un tal Deuter. No tenía ni la menor idea de quién era o de qué tipo de música se trataba. Tiempo después mi amigo me confesó que lo había encontrado por muy poca plata en una disquería de Constitución.

A primera escucha me pareció bastante insulso, música de acordes mayores para ambientar clases de yoga. Una especie de "wallpaper" musical de flores y paisajes peligrosamente cercano al estilo kitsch de una casa de veraneo de poco presupuesto.

Pero un tema, llamado curiosamente "The Low Road" (El camino de abajo), me llamó poderosamente la atención. Era increíblemente parecido a la música que hacía en la temprana adolescencia con mis amigos. Mejor grabada por supuesto, pero el estilo, la idea y la intención era la misma que supe tener hace más de treinta años.

Ese fragmento de música me hipnotizó y escuché sólo esa parte del disco durante años. A sabiendas que mi faceta racional me susurraba todo el tiempo que era una música simple y poco "valiosa".

Hace poco descubrí, gracias a la WWW, que Deuter es un alemán autor de uno de los discos fundacionales de la experimentación alemana de los tempranos '70s. (con grupos como Popol Vuh o Tangerine Dream). Que luego se radicó en la India en el ashram de Osho y que recibió un alto título budista. Y que a instancias de su maestro empezó a componer música para acompañar las meditaciones. Actualmente reside en California y sigue muy activo.

De todo esto se me ocurren varias líneas de pensamiento. Primero el inmenso poder meditativo que posee la música instrumental. Pero claro tiene que ser como la música de Deuter, sin modulaciones llamativas, sin sobresaltos. Una sinfonía de Brahms es armónica y tímbricamente mucho más compleja y rica. Extrapolando la idea de que la música instrumental es meditación en acción, llevo a la conclusión que la real meditación se produce al tocar uno mismo música instrumental, sobre todo en una lectura a primera vista. La inmensa cantidad de recursos cerebrales que insume la lectura de un sistema tan complejo como el musical a primera y única vista; sumado a la implementación instantánea con un fineza motora superlativas; dejan muy perio muy poco espacio para pensar o divagar siquiera un poco. La mente está tan ocupada que está en blanco.

La otra línea de pensamiento tiene que ver con la idea de calidad y el gusto. No es la primera vez que reconozco que me gustan varias cosas que reconozco son de dudosa calidad, como el rock sureño tipo Molly Hatchet, y Deuter cae en la misma bolsa. Un discípulo del gurú de los Cadillacs, Osho, componiendo música sin sorpresas para que ricachones californianos sientan que están a centímetros del Nirvana, no puede ser una música valiosa.

Y sin embargo, me gusta y me alegra escucharlo. Tal vez sea sólo la encadenación de acordes mayores. Qué es lo valioso entonces ? Un "pathos" trágico que refleje el sinsentido de la vida o una canción simple cuya melodía nos alegra ?

Cuál es el camino del nirvana ? El camino de abajo ?



Lo verdaderamente simple refleja lo complejo y lo verdaderamente complejo refleja lo simple.
Como un fractal.
No sé cuál es el camino del nirvana, pero sí creo que tiene forma de fractal.

Benoit Mandelbrot siempre tuvo razón.

6 comentarios:

Aldous Lape dijo...

desde mi humilde opinión, nada más simple que sentarse sin hacer nada... y cuánto por descubrir...

lindo lindo post

un abrazo

pd.esa imagen la tuve como fondo de escritorio un buen tiempo...

la stessa ma altra dijo...

tiendo a pensar que el mapa es la partitura del arte de la fuga...

Bambú dijo...

Este género creo que es new age. Si te gustó, escucha algo de Chris Spheeris. Hay en youtube ^^

goolian dijo...

Aldous, también nada más difícil, no ?
Stessa, puede ser pero falta una parte.
Bambú, gracias lo escucharé.

la stessa ma altra dijo...

y en eso radica la gracia...me parece... : )

goolian dijo...

Hace unos meses toqué esa precisa fuga con un consort de gambas y le puedo asegurar que la interrupción no podría ser más dramática.