martes, 10 de marzo de 2009

El cine del siglo XVII

Francesco Cavalli (1602-1676) está considerado como uno de los mejores compositores de ópera del Barroco medio italiano. Es el sucesor natural de Monteverdi, junto a su famoso rival Antonio Cesti.

La música de Cavalli es más suave y menos intensa que la de Monteverdi, estaba perfectamente acorde con la nueva concepción de la música que trataba de provocar emociones en el oyente (teoría de los afetti). La mayoría de sus óperas incluyen lamentos, cumpliendo su efecto melancólico no mediante ásperas disonancias o cambios violentos en la armonía, sino mediante la elocuencia de las melodías.

Pero sobre todo la época de Cavalli es el florecimiento de la ópera veneciana y el pasaje de la misma de ser un divertimento para unos pocos nobles, como lo había sido el "Orfeo" de Monteverdi, a ser un evento público en teatros pagos al que podía acceder la burguesía. Esa revolución marcó muchas cosas, desde el incremento de volumen sonoro (cambio de instrumentos, sonoridad) hasta el pensar la ópera como un discurso político, como "Las bodas de Fígaro" en el siglo siguiente o un divertimento.

Los teatros de ópera empezaron a rivalizar en las puestas, los efectos, los trajes y los decorados llegando a introducir efectos increíbles aún para nuestros estándares actuales. Era el espectáculo por excelencia del siglo XVII uniendo lo visual a lo narrativo y lo auditivo.

Para nosotros, que empezamos a acostumbrarnos a cines con pantallas de siete metros de altura y sonido envolvente digital tal vez sería terapéutico volver a gozar de espectáculos más artesanales.

Como muestra una entrevista al director de una puesta holandesa de The Nederlandse Opera de la obra de Cavalli, "Ercole amante", con una escenografía que me fascinó.

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