
Leyendo a aquel gran discípulo de
Hegel,
Karl Marx, tan denostado en nuestros días, encontré la maravillosa frase : "
lo cuantitativo modifica lo cualitativo". Frase que evidentemente una primer lectura económico-política relacionada con la producción. Una línea de producción va a la larga a producir objetos-mercancía de una calidad ostensiblemente menor que la que haría un solitario y concentrado artesano. Pero al ser la producción mucho mayor se incrementa geométricamente la cantidad de ítems factibles de generar y gracias a la espontánea generación del marketing, también crece la ganancia potencial.
Hasta aquí todo muy entendible dentro de la clásica dialéctica económica marxista. Pero en la producción artística la cosa es más compleja. Podemos decir que un artista tiene primero una idea creativa (como si fuera un ideal platónico) y debe trabajar en su taller para bajarla a la realidad y concretarla como objeto tangible. Pero generalmente ocurre que el resultado final es diferente de la idea original y para pesimistas como yo, a veces bastante peor.
Ejercer adecuadamente una práctica artística significaría entonces minimizar, o tratar al menos, dicha pérdida de la idea al objeto. Esto implica obviamente una falta de control, mayor o menor, sobre el resultado; que podrá deberse al azar o a la inexperiencia.
Ahí es cuando extrañamente pareciera revertirse el postulado marxista. Si yo dibujo un boceto de mi modelo desnuda es muy probable que no me salga como quisiera, o por lo menos con la perfección de dibujo, línea, textura y/o forma que a mí me gustaría.
Pero si en cambio durante dos horas realizo cuarenta croquis de cuatro minutos cada uno de mi esforzadísima modelo es casi seguro que unos tres o cuatro serán muy buenos. Estoy arribando a la calidad por la cantidad. Es decir lo cuantitativo modifica positivamente lo cualitativo, contrariando al esclarecido postulado económico-filosófico del barbudo alemán que perseguía a su personal doméstico británico con fines de acoso sexual.
Con respecto a la idea de minimización de la pérdida, un componente básico de la práctica artística debiera ser el azar. El factor aleatorio, que tiene que ver con la destreza, el azar puro, los materiales, etc; no necesariamente va a contribuir a minimizar la pérdida de la idea creativa original. Más aún, a veces va a enriquecerla sobremanera, abriendo puertas o proporcionando visiones insospechadas que mejoran, a veces, siempre a vces, la riqueza de la idea creativa primigenia.
El demiurgo cuando creó el mundo, no tenía planeadas las auroras boreales, le salieron de chiripa, como se dice vulgarmente.