jueves, 3 de septiembre de 2009

El concierto terminó, y qué queda ?

En marzo de 1990, dos desconocidos robaron el Isabella Stewart Gardner Museum en Boston. Los ladrones se llevaron obras de arte cuyo valor ha sido estimado en más de trescientos millones de dólares. Incluían un Manet, varios Rembrandt y "El Concierto" de Vermeer.
A la fecha no se sabe absolutamente nada sobre el paradero de estos cuadros a pesar de la cuantiosa recompensa ofrecida.

"Het concert", tal su título original en holandés, fue pintado por Johannes Vermeer entre 1663 y 1666, un óleo sobre tela que sin marco medía 72,5 cm por 64,7 cm un tamaño casi grande para lo usual del pintor.

La artista conceptual francesa Sophie Calle realizó una obra sobre el tema entrevistando a los cuidadores del museo y fotografiando los lugares donde los mismos estaban colgados. Se visualiza tanto un recuerdo borroso en la memoria de quienes convivían con ellos diariamente y una marca de polvo imborrable en la pared.

Yo no puedo hacer arte conceptual, por falta de talento, pero puedo mostrar dos fotos, el cuadro y lo que queda de él, su marco.


Qué es lo que queda de las cosas bellas ?
Qué es lo que queda de la belleza ?
Qué queda de todas las cosas ?
Qué quedará de nosotros ?



Tal vez la real belleza sea lo poco o nada que queda.
Una mota de polvo, un recuerdo lindo, la memoria del talento.

Como un concierto que termina,
dónde va la música cuando llega el silencio ?

11 comentarios:

viejex dijo...

Supongo que al mismo sitio que se va el silencio cuando llega la música.

No, no lo digas. Yo se a donde irme. Y me voy solo...

diminui dijo...

dónde va la música cuando llega el silencio?
al corazón...

y luego tal vez se reproduce,
de maneras indescriptibles
dentro de la memoria

anita dijo...

Gracias a Dios que tenemos la memoria como forma de revivir no sólo momentos, también perfumes, sabores, colores...

El olor a las veredas mojadas del verano, a lluvia, a pasto recién cortado...

El sabor de las tortas que hacía mamá para tomar la leche al volver de la escuela...

Los colores del álamo que se veía desde mi terraza de mi infancia, el azul profundo de aquel lago, el negro de una noche en el campo...

¿Dónde van las palabras una vez que fueron pronunciadas?

anita dijo...

À la recherche du temps perdu?

la stessa ma altra dijo...

yo entiendo que su pregunta es retórica, pero se me hace que podría responderse con el poema náhuatl...

goolian dijo...

Viejex, y cuando muramos iremos a donde estábamos antes de nacer. Pero mientras tanto, seremos música ?

goolian dijo...

Diminui es probable, pero el corazón, escucha ?

goolian dijo...

Anita, se me puso proustiana. Le gustan las maddalenas ?
Las palabras, como la música al ser pronunciadas tiene que justificar ser mejores que el silencio previo.

goolian dijo...

Stessa, busque conexiones y encontrará.

anita dijo...

9:17

Sí, soy una proustiana total y no me avergüenzo de adorar las madalenas...

la stessa ma altra dijo...

el que pregunta ya sabe...